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Mostrando entradas de enero, 2026

NO PUEDE SER… PERO ES…

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  El mismo día se me averiaron la lavadora, el frigorífico, la plancha y la tostadora... Al día siguiente dejó de funcionar porque sí, el microondas… ¿La rebelión de los electrodomésticos? ¿Un complot cibernético? ¿Una conspiración de los poderes fácticos y no fácticos? ¿Una casualidad? Pero los días se sucedían y algo más se estropeaba… El mando a distancia del televisor… El propio televisor… El tocadiscos cool que me acababa de comprar… No puede ser? Pero era… Todo eso fue ocurriendo hace tiempo, ahora, finalmente no tengo ningún problema… Vivo en una cueva, lejos del mundanal ruido, de los seres humanos e inhumanos y me alimento de lo que cazo o de lo que robo, siempre que se pueda comer… ¿Se puede vivir así, totalmente salvaje o más bien asalvajado, pues sí… Yo lo hago… He visto en otras cuevas otras personas en estado similar, nos respetamos, mantenemos la distancia prudente de seguridad y no hablamos, simplemente hacemos señas de vez en cuand...

VINO Y SE FUE...

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  Vino y se fue por donde vino... Me he bebido la bodega y no distingo el bo del de del ga ni el vino del visi y quiero vomitar y vonito pero mi cabeza nl descansa aunque lo haga mi cuerpo.   Y quiero decir no sé qué y digo que se yo   Y pienso en algo pero no me concreto ni me concentro en nada ni en un hada ni en una ida ni en una venida   Porque no diferencio las avenidas de las calles Ni las calles enteras de las calles cortadas con el cuchillo del asfalto y del asalto como okupas de sillón que no conducen a nada solo a pérdidas de tiempo y de vida Y vivo sin vivir en mí que espero que la santa teresa del niño jesús me socorra en la salud y en la enfermedad En la tristeza y en la alegría en la riqueza y en la lujuria... Virgencita que me quede como estaba hace unos años el siglo pasado el siglo pisado el siglo plisado el siglo pesado Y no me dejes caer de rodillas en la tentación ni en la avaricia ni en la demencia si no lo estoy ya... ...

PINZAMIENTO

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💪 Tenía un pinzamiento en el cuádriceps del omoplato derecho y cuando el doctor me lo dijo exclamé:   ¡cojones! -No, en los cojones no. - Dijo el galeno. -En el omoplato derecho Me quitó la pinza que llevaba enganchada en ese omoplato derecho porque, creo, que fue que al tender la ropa se me había saltado de las manos y sin que me diera cuenta se me había pegado en la espalda y más concretamente en el omoplato derecho, supongo… Me sentí aliviado y creo que el doctor también se sintió aliviado al librarse tan fácilmente de un tipo tan gilipollas como yo, aunque no lo dijo abiertamente pero si por lo bajini le oí decir “que tipo más gilipollas” y supongo que se refería a mí mismo porque estábamos en la consulta él y yo. Y esa fue mi experiencia en las urgencias médicas, que ahora se llaman de atención continuada, no sé a quién, porque a mi una vez que me fui de allí la atención desapareció… Me explico, pues eso.  

UN (MINI) CUENTO

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  -Y si te cuento un cuento, me dejarás dormir tranquilo… -Todo lo más es que te dejaré morir tranquilo… al fin y al cabo soy la muerte, más concretamente tu muerte. -Me vale…   Y se durmió tranquilamente… es decir se murió muy tranquilo.